Aprobada mediante Resolución No.1441-9 de Julio de 1998 Del Ministerio del Interior de Bogotá - Colombia.

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Julián Fernando Escobar

Julián Fernando Escobar

Durante estos días difíciles en donde el mundo está en “Jaque”, las redes sociales están saturadas de imágenes, videos, cadenas de oración, audios, memes y un sinfín de contenido propio de estos medios.

Realmente por temas de ocupación ya sean con la familia, el trabajo, amigos, compromisos personales poca atención le presto a este tipo de comunicación, que es válida, pero para un concepto personal es muy mal utilizada (pero ese no es el tema).

Por uno de estos medios me llego un “meme” con la siguiente frase:

“LO BUENO DE ESTA PANDEMIA ES QUE DEMOSTRO, LO INSERVIBLE QUE SON LAS ARMAS, LO DEBIL QUE ES EL PODER, LO INUTIL QUE ES LA RIQUEZA”

Es una frase que si la leemos con detenimiento manifiesta el todo del hombre y sus propósitos aquí en la tierra… Armas, Poder Riqueza. ¿Para qué? o ¿Por qué? Hoy medimos a las naciones por su cantidad de armas ya que estas les dan “Poder” y por consecuencia son dueños de la “Riqueza”.

Al leer esto llego a mi mente una frase que hace parte de un versículo en la Biblia… Mateo 6:19-21

»No almacenes tesoros aquí en la tierra, donde las polillas se los comen y el óxido los destruye, y donde los ladrones entran y roban. Almacena tus tesoros en el cielo, donde las polillas y el óxido no pueden destruir, y los ladrones no entran a robar. Donde esté tu tesoro, allí estarán también los deseos de tu corazón. Mateo 6:19-21 NTV.

Hoy el hombre natural decidió que el valor supremo de su vida está en las armas, en el poder y en las riquezas, ya que nace, crece y se reproduce en un mundo materialista donde constantemente es bombardeado por propaganda que lo lleva fácilmente a acumular tesoros aquí en la tierra, para después morir… y ya.

Lamentablemente muchos los seres a los cuales amamos, padres, hermanos, esposa, hijos, amigos, compañeros también hacen parte de ese grupo de hombres naturales, ya que su conducta necia que es advertida por Jesús como una práctica no aconsejable es su diario vivir.

Jesús advierte que tal práctica no es aconsejable y es necia por tres razones:

  • Los tesoros en la tierra están expuestos a perderse y se perderán ya que no son eternos, no son eternos los tesoros y tampoco nuestra estadía aquí en la tierra es eterna.
  • Los tesoros en la tierra comprometen nuestra lealtad (corazón) hacia Dios.
  • Los tesoros en la tierra producen ansiedades, angustias, depresión, envidia, confrontaciones, envidia, hipocresía… etc.

Como antídoto, Jesús manda que los hombres naturales se conviertan en hombres espirituales del reino de Dios, que aseguren que sus valores más estimados estén en el cielo… >>Almacena tus tesoros en el cielo, donde las polillas y el óxido no pueden destruir, y los ladrones no entran a robar<<

El hecho de depositar nuestros tesoros en el cielo produce resultados contrarios a los resultados de los hombres naturales:

  • Nuestros tesoros no están expuestos a perderse, son tesoros eternos y nuestra vida ahí es eterna.
  • Mantienen nuestra atención y lealtad puestas en Dios, seré confiable y diligente delante de Dios.
  • Eliminan las ansiedades, angustias, depresión, envidia, confrontaciones, envidia, hipocresía… etc.

Jesús no sugiere que sea incompatible con el reino de Dios que uno provea razonablemente para las necesidades imprevistas, o que uno tenga algo de valor material en un depósito en la tierra.

Jesús no se dirige solamente a los ricos, pues entre sus discípulos, su público inmediato, también había hombres que clasificaríamos como de la clase obrera, o clase baja, con pocas excepciones. Lo que sucede es que las personas de pocos recursos también tienen la tentación de acumular tesoros materiales. El término “tesoro” es la transliteración de la palabra griega tesaurós y significa un depósito de mucho valor. No dice el texto “un tesoro”, o “unos tesoros”, sino “vuestro tesoro”, refiriéndose a la suma de lo que uno estima de más alto valor (valor supremo) en su vida.

Estos versículos enfocan nuestro sentido de prioridades, y señalan que el tener nuestro principal interés en las posesiones materiales no sólo hace ver una perspectiva equivocada sino que es necio, ya que tales posesiones no pueden perdurar.

Jesús aconseja que pongamos nuestro corazón y hagamos nuestros tesoros en su mundo que nos llenaran de gozo y de gloria, las cosas que no se ven, son las eternas y debemos poner nuestra felicidad en ellas.

¡¡ Hay tesoros en el cielo!!

Sabiduría nuestra es poner con toda diligencia nuestro corazón en los tesoros del cielo para asegurar nuestro derecho a la vida eterna por medio de Jesucristo, y mirar todas las cosas de aquí abajo como indignas de ser comparadas con aquellos tesoros ofrecidos por Dios a cada uno de nosotros.

Para reflexionar:

¡¡ Hay tesoros en el cielo, le pertenecen a Dios y Él nos los quiere regalar!!

Nota: el hombre natural que se quede con sus armas, poder y riquezas, yo como hombre espiritual voy por el depósito de alto valor que me ofrece Dios.

En una mañana leía la carta del apóstol Pablo escrita a los Filipenses, (Filipenses 1:1-30 NTV)…

El llamado de Pablo (junto a Timoteo) a la Iglesia de los Filipenses en esa época y a nosotros hoy día es a que permanezcamos firmes.

Dios siempre me ha estado mostrando lo que Él espera de mí, me lo ha expuesto a través de su palabra, me manifiesta la conducta correcta que debo tener delante de Él.

Caminando diariamente por las calles de mí amada ciudad, disfruto de su entorno, sus paisajes, su arquitectura (cada vez más moderna), sus sonidos y de las personas y sus conversaciones.

Hay una característica en los diálogos de las gentes, se escucha con frecuencia frases como "gloria a Dios", "Dios te bendiga", "para la gloria de Dios", "aleluya". También hay una alta escucha de música cristiana y surge en mi interior un sentimiento de alegría y podría manifestar cada vez somos más los hijos de Dios.

Y este es el testimonio que Dios ha dado: El nos dio vida eterna, y esa vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la Vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. Les he escrito estas cosas a ustedes, que creen en el nombre del Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna. (1Jn 5:11-13).

En medio de nuestro diario vivir vemos personas que creen que hay un Dios, pero no les interesa profundizar en el conocimiento acerca del Dios del cual están seguros que existe. Solo acuden aun un clamor "Dios mío ayúdame", "¿Dios mío y ahora qué hago?", "Dios mío, Dios mío," y Dios mío, cuando se encuentran en una situación difícil o con alguna necesidad apremiante. Y así se la pasan y afirman creer en Dios y creen que es suficiente con lo poco y nada que saben del Dios en el cual dicen creer. Igual nos pasaba a nosotros antes de establecer una relación con el Dios en el cual creemos hoy en día. Nos pudo pasar que nos acercamos a Dios creyendo saber todo acerca de Él.

Hace poco conversaba con una compañera de trabajo en la oficina, y ella me comentaba de los planes que tenían ella y su hija de 16 años de edad para el futuro de la pequeña. Su hija practica una actividad que le permitiría adquirir un contrato por dos años en el exterior. En este viaje la niña viajaría sola a un país extraño, de costumbres diferentes y donde esta actividad que practica relativamente no tiene un futuro promisorio, se puede decir que es un buen "Hobbie" pero a futuro no se podría vivir de esta actividad... o se necesitaría sobresalir notablemente para poder vivir de esta actividad o lo que es peor fácilmente puede terminar en un entorno decadente.

"Alaben al Señor, el Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo. Nos envió un poderoso Salvador* del linaje real de su siervo David, como lo prometió mediante sus santos profetas hace mucho tiempo. Ahora seremos rescatados de nuestros enemigos y de todos los que nos odian. Él ha sido misericordioso con nuestros antepasados al recordar su pacto sagrado, el pacto que prometió mediante un juramento a nuestro antepasado Abraham.

Por toda la tierra hay un ambiente, un aire nuevo, un renovado interés en la adoración a Dios en la iglesia cristiana. Se puede decir que hay un hambre por una autentica experiencia cuando nos reunimos para la adoración.

¿Quiénes somos? ¿Cuál es nuestra identidad?

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;  (Juan 1:12) aceptamos y tenemos confianza en el nombre de Jesús… esos nos permite tener la capacidad de ser llamados hijos de Dios…