Aprobada mediante Resolución No.1441-9 de Julio de 1998 Del Ministerio del Interior de Bogotá - Colombia.

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Volvámonos a Dios, pero en serio...

El año 2019 termino dejándonos en una total incertidumbre. Lo sucedido en Ecuador, Argentina, Bolivia y Chile indicaba que deberíamos esperar lo mismo.

Ha sido más o menos así. La aparente tranquilidad de Navidad y Año Nuevo dio presagios en enero 20-21 de una posible continuidad y una población que se pregunta...CUANDO NOS DEJARAN TRABAJAR TRANQUILOS.

En Chile la inestabilidad es alarmante, en todo el país. Los políticos y expertos en economía dicen que Chile ha retrocedido 20 años. En diciembre muchos inmigrantes comenzaron a volver a sus países. Como seguir en un país que termino el 2019 con un crecimiento cercano a 0 en su economía e inicia el año con un déficit de varios millones de dólares.

Nos preguntamos si todo esto es un alarmante signo que la comunidad mundial ha perdido el sentido común. Hemos retomado la estrategia de destruir para luego construir lo nuevo que será respuesta a todas nuestras necesidades.

Jesús en Juan 10:10 dice: El ladrón no viene más que a matar, robar y destruir; YO he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia. Quien es ese ladrón que parece suelto en el mundo y que nos ha hecho perder la seguridad, los valores fundamentales, la paz en las familias, la desconfianza en los gobiernos, el ver que el futuro se oscurece.

Es un ladrón con mucha experiencia de miles de años. Robo la esperanza y la seguridad de una vida con sentido y en relación con Dios a nuestros primeros padres Adán y Eva. A partir de ese momento el hombre en la historia se mostró como lobo del hombre al decir de Ortega y Gasset. La historia humana es una secuencia de fracasos más que de éxitos. Hoy a las puertas de una 3ra. guerra mundial.

Es necesario volver a Dios, reconstruir de la mano de aquel Jesús que vino a traernos vida y en abundancia. Soltarnos de ese ladrón llamado Satanás que nos ha robado hasta la cultura heredada de nuestros padres. Horadando la solidez de la familia y acabando con la ética y la honestidad de quienes nos dirigen. Que soledad de aquellos que quieren hacer lo bueno y justo.

Volvámonos a Dios, pero en serio.

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