Aprobada mediante Resolución No.1441-9 de Julio de 1998 Del Ministerio del Interior de Bogotá - Colombia.

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La Autodestrucción Detrás de los Conflictos Globales.

Septiembre fue un mes en el cual el país se sacudió con escándalos políticos y jurídicos, de tal manera que la reacción depresiva de la mayoría de la gente se volcó a los medios sociales.

La Iglesia no ha estado ajena a esta situación y la oración y vigilias se han estado desarrollando a nivel nacional. Creemos que mucho de lo que pasó y seguirá pasando, no es otra cosa que DIOS en su autoridad ha actuado y dejado a la luz las raíces del fracaso actual en la conducción del país en todos los niveles.

Definitivamente es una guerra espiritual. Los cristianos creemos que detrás de los conflictos globales, como la historia lo demuestra, los seres humanos somos caracterizados por una tendencia a la autodestrucción. Podemos tocar el cielo y luego caer hacia el infierno. García Márquez decía en el año 2000 al comenzar el siglo 21: "Ya es tiempo de reconocer que el hombre como hombre ha conducido los hilos del manejo del mundo y el único resultado ha sido fracaso. Es el tiempo para las mujeres tomar el control y poder de dirección del mundo".

Lamentablemente, la historia reciente, también ha mostrado el fracaso femenino en cuanto a conducir los destinos de un país. El caso es que el problema afecta tanto a hombres como mujeres. El poder es el mejor examen sobre este problema.

El marxismo tenía razón al decir que la necesidad urgente de cambio implicaba como solución la estructuración de un HOMBRE NUEVO, en todo el sentido de la palabra. Capaz de vivir en comunidad y aportar lo mejor en el desarrollo de un verdadero progreso. El asunto es que implica un cambio de ADN completo. Espíritu, alma y cuerpo. Hemos ignorado la parte espiritual y nuestras expectativas se han quedado en la Psicología y la Medicina. Un hombre físicamente completo y renovado en su mente. Lamentablemente no es así.

Es la oportunidad para que los cristianos salgamos de nuestra pereza e indolencia y demos a conocer el mensaje de transformación real, que Cristo es el HOMBRE NUEVO, y que el en nuestra vida puede traer una verdadera transformación. Seamos parte de la solución y no del problema.

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