Aprobada mediante Resolución No.1441-9 de Julio de 1998 Del Ministerio del Interior de Bogotá - Colombia.

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Que rápido pasó este año y que rápido las cosas en la economía cambiaron. Se suma a la inseguridad ciudadana la inseguridad económica. Qué decir de los quebrantos en la juventud, aun en la niñez. Los planes educativos no sabemos si forman o deforman y los padres sin saber qué hacer. Los hijos que antes les temían ahora los dominan. Una paz que parece un sueño jabonoso, resbala y desaparece. Hemos visto a los "expertos colombianos" interpretar la situación, pero no suceden los cambios positivos.


¿Cómo llegamos a esto luego de un 2014 auspicioso? La pregunta de muchos es que paso con las utilidades de los tiempos de las vacas gordas. Agreguemos el misterio de los miles de millones de dólares que pagamos en cada cuenta de energía bajo el nombre de un supuesto seguro cuando hubiera problemas. Las generadoras de enegía, como dicen los críticos con razón, privatizan las utilidades y socializan las perdidas.


Si hoy se levantara el profeta Habacuc seguramente diría: "¿Hasta cuándo oh Jehová clamare y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia y no salvaras ?..¿Porque me haces ver iniquidad y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan. Por lo cual la ley es debilitada y el juicio no sale según la verdad: por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia. Habacuc 1:1-4


Cuatro elementos claves ve Habacuc en la sociedad de su tiempo: VIOLENCIA, INIQUIDAD, MOLESTIA. DESTRUCCION. La moral y la ética en crisis, las consecuencias previsibles están a la vista. Es un perfecto símil de nuestra sociedad, de un mundo global. A los creyentes nos preguntan... ¿Y dónde está Dios que no hace algo ?... ¿Por qué no manda otro diluvio?


Resulta incomprensible para nosotros el amor y la paciencia de Dios, insiste en hablarnos, buscarnos, perdonarnos, pero hacemos oídos sordos. El mayor ejemplo de ceguera y sordera es la decisión de la Corte Constitucional de Colombia al aprobar la adopción por parejas no heterosexuales. Ya surgieron voces que demandan corrección de la decisión ¿Las oirán?
No nos quepa duda, lo que se siembra se cosecha, y ya hemos cosechado bastante y nos vemos sin salida. Debemos recuperar los principios y valores cristianos que hicieron grande a Occidente, colocar a Dios de nuevo en el lugar que le corresponde, arrepentimiento nacional frente a Dios es lo que corresponde, no solo frente a los fallecidos en el Palacio de Justicia. Decidir hacer de nuestros hogares un lugar para Dios en 2016, y multiplicarlos, impulsando a nuestra sociedad a un real cambio espiritual. No es tiempo ya de queja sino de decisión y convicción. Mayor es el que está en NOSOTROS que el que está en el mundo. Con Dios siempre hay y habrá esperanza.

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