Aprobada mediante Resolución No.1441-9 de Julio de 1998 Del Ministerio del Interior de Bogotá - Colombia.

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Habré formado adecuadamente a mi hijo en la fe?

En cierto sentido pocas veces estaremos seguros del verdadero compromiso con Cristo de nuestros hijos, y esperaremos hasta que se case, establezca su propio hogar y persevere en la fe. Esperaremos esa instancia para estar seguros.


Dice el Dr. Jay Adams:" En tanto mi hijo este bajo mi techo nunca sabré con absoluta seguridad si su fe y obediencia es como respuesta a Cristo o a mí. Los hijos están bajo gran presión para conformarse a las expectativas de otras personas: maestros, líderes en la iglesia, pastores, familiares mayores. Hemos de tener cuidado en no dar estímulo a un falso compromiso".


Los hijos y aun no siendo adultos son capaces de regeneración, y por lo tanto de conversión. El cristianismo es lo mismo para los que están caminando en la vida infantil que para los adultos, y Jesús salva a muchos infantes. Sin lugar a dudas reconoceremos que a partir de la adolescencia, pareciera que lo que creían firmemente antes se tambalea.


En ambos casos nos aterra que no usen nuestro mismo lenguaje de fe como nosotros los adultos. No veremos una presentación articulada de la fe, pero debemos permitirles que lo expresen a su manera, ya que la repetición inicial con la que aprendieron, se modifica por la comprensión que adquieren, y más tarde por sus formas de expresión a veces lejos de las nuestras. (Quietud vs. ruido y movimiento).


Sin embargo habrá ciertas evidencias de la obra salvadora de Dios en sus vidas y debemos aprender a verlas, como lo indica el Dr. Jay Adams:


A. Busca un interés espontaneo en las cosas de Cristo. Cuando estas actividades son espontaneas y no meramente cuando los padres lo mandan hay base para esperanza real.


B. Busca expresiones de simple amor y devoción al Salvador.


C. Busca modelar su vida a las expectativas de las Escrituras de acuerdo a su edad. Los infantes cristianos no son perfectos como no lo son tampoco los adultos. Por lo general querrán obedecer a Dios y sus padres.


Es mejor sembrar desde el comienzo antes que el terreno sea más duro y no nosotros lo hayamos sembrado.

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