Aprobada mediante Resolución No.1441-9 de Julio de 1998 Del Ministerio del Interior de Bogotá - Colombia.

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Oración en tiempos de confusión y crisis.

Las situaciones que se viven a nivel mundial son muy preocupantes, hay mucha confusión, cada quien esgrime sus propias razones las cuales dan como verdades, para justificar la actuación que asumen ante los hechos que estamos viviendo.

Al leer el precioso Salmo 121, cuyo autor es desconocido, entendemos que independientemente de la situación que enfrentemos podemos con seguridad hacerlo realidad.

No podemos negar el gran privilegio que tenemos todos los creyentes de poder hablar con nuestro Padre Amado, exponiéndole nuestras necesidades y anhelos porque siempre está dispuesto a escucharnos cuando le buscamos con sinceridad de corazón.

Le hablamos a través de la Oración. Cada día entendemos que es una parte muy importante de nuestra vida y como hijos debemos hacerlo en todo tiempo. No esperar a tener dificultades para buscarlo, sino hacer de la oración un estilo de vida.

Sin embargo, en estos tiempos modernos, la tecnología nos está absorbiendo de tal modo, que sin pensarlo se nos escapa el tiempo y cuando nos damos cuenta, “estamos colgados” en los planes trazados y por consiguiente hemos dejado de orar. Sin querer le estamos siguiendo el juego al diablo que no quiere que oremos a Dios, por eso nos pone toda clase de distracciones.

Necesitamos darle a la Oración la importancia que merece. Recordemos que en la Oración están activas las tres personas de la Trinidad.

Oramos al Padre, (Mateo 6:6) Jesucristo es nuestro Único Mediador, (Juan 14:6 y 1 de Timoteo 2:5). El Espíritu Santo intercede por nosotros, (Romanos 8:26)

Aún en tiempos de confusión y crisis tengamos presente que a los Pies del Señor, es donde usted y yo ganamos las batallas que enfrentamos cada día.

Jer. 33:3 Clama a Mí y yo te responderé y te enseñaré cosas grandes y ocultas

que tú no conoces.

Dios está listo a contestar nuestras oraciones, pero debemos pedir Su ayuda. El Es Soberano y puede hacerse cargo de nuestras necesidades sin qué se lo pidamos, pero cuando le pedimos, estamos reconociendo que sólo Él es Dios y que por nosotros mismos no podemos lograr lo que El en Su dominio y voluntad puede hacer.

Esta actitud de parte nuestra denota humildad y dependencia absoluta de Su persona, de su poder, gracia y misericordia, tal como dice el Salmo 145:18 Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de verás.

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