Aprobada mediante Resolución No.1441-9 de Julio de 1998 Del Ministerio del Interior de Bogotá - Colombia.

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Durante estos días difíciles en donde el mundo está en “Jaque”, las redes sociales están saturadas de imágenes, videos, cadenas de oración, audios, memes y un sinfín de contenido propio de estos medios.

Realmente por temas de ocupación ya sean con la familia, el trabajo, amigos, compromisos personales poca atención le presto a este tipo de comunicación, que es válida, pero para un concepto personal es muy mal utilizada (pero ese no es el tema).

Por uno de estos medios me llego un “meme” con la siguiente frase:

“LO BUENO DE ESTA PANDEMIA ES QUE DEMOSTRO, LO INSERVIBLE QUE SON LAS ARMAS, LO DEBIL QUE ES EL PODER, LO INUTIL QUE ES LA RIQUEZA”

Es una frase que si la leemos con detenimiento manifiesta el todo del hombre y sus propósitos aquí en la tierra… Armas, Poder Riqueza. ¿Para qué? o ¿Por qué? Hoy medimos a las naciones por su cantidad de armas ya que estas les dan “Poder” y por consecuencia son dueños de la “Riqueza”.

Al leer esto llego a mi mente una frase que hace parte de un versículo en la Biblia… Mateo 6:19-21

»No almacenes tesoros aquí en la tierra, donde las polillas se los comen y el óxido los destruye, y donde los ladrones entran y roban. Almacena tus tesoros en el cielo, donde las polillas y el óxido no pueden destruir, y los ladrones no entran a robar. Donde esté tu tesoro, allí estarán también los deseos de tu corazón. Mateo 6:19-21 NTV.

Hoy el hombre natural decidió que el valor supremo de su vida está en las armas, en el poder y en las riquezas, ya que nace, crece y se reproduce en un mundo materialista donde constantemente es bombardeado por propaganda que lo lleva fácilmente a acumular tesoros aquí en la tierra, para después morir… y ya.

Lamentablemente muchos los seres a los cuales amamos, padres, hermanos, esposa, hijos, amigos, compañeros también hacen parte de ese grupo de hombres naturales, ya que su conducta necia que es advertida por Jesús como una práctica no aconsejable es su diario vivir.

Jesús advierte que tal práctica no es aconsejable y es necia por tres razones:

  • Los tesoros en la tierra están expuestos a perderse y se perderán ya que no son eternos, no son eternos los tesoros y tampoco nuestra estadía aquí en la tierra es eterna.
  • Los tesoros en la tierra comprometen nuestra lealtad (corazón) hacia Dios.
  • Los tesoros en la tierra producen ansiedades, angustias, depresión, envidia, confrontaciones, envidia, hipocresía… etc.

Como antídoto, Jesús manda que los hombres naturales se conviertan en hombres espirituales del reino de Dios, que aseguren que sus valores más estimados estén en el cielo… >>Almacena tus tesoros en el cielo, donde las polillas y el óxido no pueden destruir, y los ladrones no entran a robar<<

El hecho de depositar nuestros tesoros en el cielo produce resultados contrarios a los resultados de los hombres naturales:

  • Nuestros tesoros no están expuestos a perderse, son tesoros eternos y nuestra vida ahí es eterna.
  • Mantienen nuestra atención y lealtad puestas en Dios, seré confiable y diligente delante de Dios.
  • Eliminan las ansiedades, angustias, depresión, envidia, confrontaciones, envidia, hipocresía… etc.

Jesús no sugiere que sea incompatible con el reino de Dios que uno provea razonablemente para las necesidades imprevistas, o que uno tenga algo de valor material en un depósito en la tierra.

Jesús no se dirige solamente a los ricos, pues entre sus discípulos, su público inmediato, también había hombres que clasificaríamos como de la clase obrera, o clase baja, con pocas excepciones. Lo que sucede es que las personas de pocos recursos también tienen la tentación de acumular tesoros materiales. El término “tesoro” es la transliteración de la palabra griega tesaurós y significa un depósito de mucho valor. No dice el texto “un tesoro”, o “unos tesoros”, sino “vuestro tesoro”, refiriéndose a la suma de lo que uno estima de más alto valor (valor supremo) en su vida.

Estos versículos enfocan nuestro sentido de prioridades, y señalan que el tener nuestro principal interés en las posesiones materiales no sólo hace ver una perspectiva equivocada sino que es necio, ya que tales posesiones no pueden perdurar.

Jesús aconseja que pongamos nuestro corazón y hagamos nuestros tesoros en su mundo que nos llenaran de gozo y de gloria, las cosas que no se ven, son las eternas y debemos poner nuestra felicidad en ellas.

¡¡ Hay tesoros en el cielo!!

Sabiduría nuestra es poner con toda diligencia nuestro corazón en los tesoros del cielo para asegurar nuestro derecho a la vida eterna por medio de Jesucristo, y mirar todas las cosas de aquí abajo como indignas de ser comparadas con aquellos tesoros ofrecidos por Dios a cada uno de nosotros.

Para reflexionar:

¡¡ Hay tesoros en el cielo, le pertenecen a Dios y Él nos los quiere regalar!!

Nota: el hombre natural que se quede con sus armas, poder y riquezas, yo como hombre espiritual voy por el depósito de alto valor que me ofrece Dios.

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