Aprobada mediante Resolución No.1441-9 de Julio de 1998 Del Ministerio del Interior de Bogotá - Colombia.

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Prestemos atención a las instrucciones de Dios.

“Nabucodonosor, rey de Babilonia, puso como rey de Judá a Sedequías hijo de Josías, en lugar de Jeconías hijo de Joacim. Pero ni Sedequías ni sus siervos ni la gente de Judá hicieron caso a las palabras que el Señor había hablado a través del profeta Jeremías”. (Jeremías 37:1-2).

Este pasaje de Jeremías parece un guion para una película. Abundan el peligro, el valor, la traición ,el drama, la guerra y la intriga política. Las tensiones están muy altas en una gran ciudad sitiada. Jeremías nuestro héroe, puede que no viva para ver otro día. Fuerzas especiales, lideradas por Ebedmélec el etíope, tuvieron que montar un arriesgado rescate. Fuera de las murallas los poderosos caldeos están esperando que la ciudad se desplome. ¿Cuándo y cómo caerá Jerusalén? ¿Permitirá Dios que esto suceda? Cuando llegue al final, ¿Quién quedará en pie? ¿Por qué nadie escucha al profeta que habla de parte de Dios? El es bueno. Nosotras podemos ver eso, pero, ¿por qué ellos no?

Nosotras podemos ver esas cosas en esta escena del Antiguo Testamento porque tenemos perspectiva y acceso a otra información. Pero cuando está en medio de una situación, las cosas no parecen tan claras. Si miramos nuestra propia historia, a veces es muy obvio a quién escuchar y a quién no escuchar; otra veces no está tan claro. Algunas veces prestamos atención; otras no. Él de la película de nuestra vida nos está dando suficiente información para traernos a la senda correcta. Podemos encontrar sorpresas en la trama, pero Él no se sorprende. Todo es parte de la historia, Él da instrucciones y direcciones, diciéndonos dónde ir y que hacer para que la historia caiga en su lugar como debe ser. Solamente tenemos que prestar atención.

El rey Sedequías continuaba pidiéndole a Jeremías el consejo de Dios, pero cuando recibía las instrucciones de Dios, no las obedecía. El rey quería saber, pero no estaba dispuesto a hacer nada con ese conocimiento. ¿Cuántas veces pedimos instrucciones a Dios y, como no nos gusta lo que escuchamos, decidimos seguir nuestro propio camino? Escuchamos a Dios, pero entonces, por una razón u otra, no actuamos de conformidad.

Cuando le pida instrucciones a Dios, pídale que le dé oídos para escucharlas y la voluntad y el poder para seguirlas. Dígale : “Dios, enséñame qué hacer y capacítame para hacerlo”.

 

Tomado de la Biblia - El poder de una Mujer que Ora.

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