Aprobada mediante Resolución No.1441-9 de Julio de 1998 Del Ministerio del Interior de Bogotá - Colombia.

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¿Por qué pierden la virginidad los jóvenes?

Quizá te resulte muy común escuchar expresiones como éstas:

  • Si me amas ¡demuéstramelo!
  • Es la emoción de toda una vida.
  • Todo el mundo lo hace, ¿Por qué quedarnos afuera?
  • Nos amamos y nos vamos a casar.
  • Necesitamos saber si somos compatibles sexualmente.
  • Con preservativo el sexo es seguro.

¿Por qué pierden la virginidad los jóvenes?

Entre otras cosas, por las siguientes razones:

Por amor. Esto tiene que ver mucho con nuestra cultura, muy romántica; ese romanticismo que puede apreciarse hasta por las letras de tangos. Romanticismo que impregna las relaciones y crea ambientes propicios para la intimidad. Muchas parejas cristianas creen que el amor lo justifica todo. Con tal de que haya amor, dicen. Parece ser que la línea de la moralidad está en el amor, no en el mandamiento de Dios. Pero no te engañes, eso no es amor, eso es pasión o deseo. El amor lo espera todo, dice la Biblia. El amor respeta al otro. El deseo es egoísta, piensa en satisfacerse a sí mismo; el verdadero amor piensa en el otro y, por lo tanto, respeta y espera.

 

Por presión de los amigos. Para muchos jóvenes, la fuente de seguridad y significación es la de pertenencia a un grupo. Necesitan ser aceptados por otros, especialmente por los amigos. Tal aceptación implica muchas veces estar dispuesto a ceder ciertas convicciones. ¿Ya debutaste? ¡No te pierdas lo más emocionante de la vida!, te dicen. Expresiones todas que ponen al joven bajo presión. Un joven escribió en una encuesta: festejábamos el cumple del coordinador del viaje a Bariloche. Hacía calor en el boliche, cerveza y y whisky y los tragos abundaban; yo nunca me había emborrachado. Mis compañeros trajeron una chica y nos fuimos todos al hotel. Fui el tercero de cuatro, no pude decir que no.

 

Por presión de la pareja. Años atrás los adolescentes varones se iniciaban sexualmente con una prostituta. Hoy día lo hacen con sus noviecitas. Vez pasada vino una jovencita cristiana, consagrada y muy preocupada a la oficina del pastor. Entre lágrimas, dijo: Mi novio me presiona a tener sexo, es un martirio constante, ya no sé qué hacer. La respuesta para aquella jovencita es la que queremos sugerir para estos casos: si uno no quiere, el otro no puede. Seas hombre o mujer, si eres cristiano, tienes un llamado a la santidad.

 

Por presión de los medios de comunicación. La gran mayoría de los programas incorpora lo sensual y sexual a su guión. Muestra la realidad, es verdad, pero también la moldea. Enseña sus propios valores asociando lo liberal a lo bueno y divertido, mientras que lo moral y correcto aparece como pesado y aburrido. Inculca que transgredir cualquier mandato es cuestión de puntos de vista y que la verdad es cuestión de gusto.

 

Por un mal consejo. Una parejita de cristianos recién convertidos estaban buscando la voluntad de Dios para sus vidas. Estaban siendo tentados a tener relaciones sexuales y consultaron a un hermano de la iglesia para saber cómo buscar la voluntad de Dios acerca de este tema. Aquel hermano les guió de esta forma: ustedes deben ponerle un vellón a Dios, es decir que por medio de una señal muestre Su Voluntad. Miren, les siguió diciendo, una noche cuando estén a solas en la casa y vuelvan a ser tentados, oren a Dios y díganle: si alguien toca el timbre de la casa, significa que tú no quieres que tengamos relaciones. Ahora si nadie toca el timbre será la señal de que tú apruebas que nosotros hagamos el amor. ¿Adivina qué sucedió aquella noche? Nadie tocó el timbre. Un mal consejo puede llevar a la ruina.

 

Por ignorar la voluntad de Dios. Muchos jóvenes creen que tocarse, acariciarse y tener intimidad sin ropa no está mal; aun las relaciones sexuales antes del matrimonio no son mal vistas. Sencillamente, ignoran la voluntad de Dios. Piensan mal y, como consecuencia, actúan mal. Nuestra conducta es la manifestación de nuestra creencia. Lo que pensamos determina qué es lo que hacemos.

 

Por temor a la soledad. En una encuesta que realizamos fue sorprendente descubrir que un alto porcentaje, tanto de varones como de mujeres, tienen miedo a no encontrar pareja y quedarse solos. El 38% de esos jóvenes manifestaron haber tenido encuentros sexuales. El deseo de intimidad, de relación afectiva, de calor, de amor, de sentirse amados, les lleva a ceder en el plano sexual.

 

Como padres debemos estar alertas en la crianza y guianza de nuestros niños. Es nuestra responsabilidad delante del Señor.

Instruye al niño en su camino y aun cuando fuere viejo no se apartará de él. Proverbios 22:6

 

Tomado del libro: Cuidado Llegaron los Adolescentes - José Luis y Silva Cinalli

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