Aprobada mediante Resolución No.1441-9 de Julio de 1998 Del Ministerio del Interior de Bogotá - Colombia.

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En una mañana leía la carta del apóstol Pablo escrita a los Filipenses, (Filipenses 1:1-30 NTV)…

El llamado de Pablo (junto a Timoteo) a la Iglesia de los Filipenses en esa época y a nosotros hoy día es a que permanezcamos firmes.

Ambos son siervos de Cristo Jesús.

La palabra “esclavos, así se consideraban ellos por pertenecer en cuerpo, mente y espíritu a Cristo y deseando estar sujetos a él en todas las cosas.

Pablo junto a Timoteo se dirigen a los de la Iglesia en Filipos y los llama “Santos”, ya que fueron apartados por Dios y debería vivir entorno a lo establecido por Jesucristo con su estilo de vida.

Hoy usted y yo estamos llamados a realizar lo mismo sin importar la situación en la cual nos encontremos… llámese agradable o desagradable humanamente hablando, ya tenemos edad suficiente para poder escuchar, entender y comprender lo que Dios desea… Firmeza, firmeza es lo que desea Dios de nosotros.

Firmeza para permanecer unidos como iglesia.

Para el siervo de Dios el permanecer firmes le es necesario.

Trabajando unánimes por una causa (el llevar la palabra de Dios, compartir sus enseñanzas)… una unión fundamentada en el amor que se siente por Dios y por sus hijos (Cada uno de nosotros).

De la misma manera hoy vemos como aparece la oposición pretendiendo dividir la Iglesia y no multiplicarla. Esta oposición a llevar la palabra de Dios a compartir sus enseñanzas es la que más daño hace a la iglesia y es la que aparece desde el interior de esta misma… en aquellos que se consideran “Lideres” y no Siervos, en aquellos que hablan solo de los privilegios de ser los hijos de Dios y se olvidan de la responsabilidad de ser hijos de Dios, que recibieron a Cristo pero que no han tomado el sacrificio de Jesús en la cruz con el debido respeto, de aquellos que creen, tienen fe, tienen convicción, son fieles… pero no obedecen, creen en Dios pero no descansan en su verdad…

Hoy preguntémonos…

¿Me estoy comportando como es digno del evangelio que he recibido de parte de Cristo?

¿Estoy firmes en un mismo espíritu combatiendo unánimes por la fe del evangelio, y en nada intimidado por los que se oponen?

¿Me estoy dejando desplazar de lo que debería ser mi centro de atención?

¿Es Jesucristo y su plan para mi vida, la prioridad en mí?

¿Las dificultades me impiden hoy día mi relación con Dios?

Y si no son las dificultades, ¿qué es?, ¿La familia? ,¿El trabajo?

Nosotros estamos llamados a caminar con firmeza, a que miremos hacia adelante…

¿Qué estamos haciendo?

Jesús se comportó coherentemente con lo que compartía, combatió, nada lo intimido ¿y nosotros? Se nos pide caminar firmes, miraremos hacia adelante…

Quiero hacer un paréntesis…

Dios nos dio, Dios nos concedió, nos ofreció, nos permitió ser su hijos… de esto no hay duda la pregunta es ¿lo hemos aceptado? ¿Hemos aceptado ese ofrecimiento?

Tenemos la potestad, la capacidad de ser hijos de Dios y esto es un privilegio sobrehumano que Jesús nos ha otorgado (porque por más que usted y yo nos esforcemos por nuestros propios méritos solos seguiríamos siendo creación de Dios y no nos alcanzaría en nuestro propio esfuerzo para ser sus hijos) esta capacidad fue otorgada por Jesucristo para nosotros… ¿Qué otorgo? la capacidad y el privilegio de ser hijos de Dios… Jesús pago el precio por nosotros y somos hoy hijos de Dios… Tremendo regalo.

¿Qué tan firme estoy?... te lo dejo para reflexionar.

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