Aprobada mediante Resolución No.1441-9 de Julio de 1998 Del Ministerio del Interior de Bogotá - Colombia.

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157 - PROVERBIOS 4 : 20-22
"Hijo mio, está atento a mis palabras; inclina tu oido a mis razones. No se aparten de tus ojos; guárdalos en medio de tu corazón; porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo".

Promesa para el alma y para el cuerpo. Sabemos perfectamente que Dios nos habla de muchísimas formas, nos pide estar atentos a todo lo que nos quiere y puede hablar. El nos comunica sus razones, y para escucharlo tenempos que tener inclinado nuestro oido. Nos pide tener muy en cuenta todo lo que nos dice, asi sea repetidamente, El sabrá porqué lo hace. Y esto que nos dice tan repetidamente, es para guardarlo en lo profundo del corazón. Nos promete vida con El y para El, como una permanente medicina para el cuerpo y para el alma.

158 - PROVERBIOS 6 . 20-22
"Guarda hijo mio, el mandamiento de tu padre, y no dejes la enseñanza de tu madre; átalos siempre en tu corazón, enlázalos a tu cuello. Te guiarán cuando andes; cuando duermas te guardarán; hablarán contigo cuando despiertes".

Con mucha sutileza Dios nos aconseja como sus hijos y a nuestros hijos que también son sus hijos. Consejos que debemos guardar muy ligados, muy metidos, muy dentro del corazón, para así, tenerlos presente a todo momento y dar la real importancia tanto de los mandamientos del padre como las enseñanzas de la madre. Nos promete que servirán de guia en nuestro andar, protección al dormir y tranquilidad al despertar.

159 - PROVERBIOS 10 : 3-6
"Jehová no dejará padecer hambre al justo; mas la iniquidad lanzará a los impíos. La mano negligente empobrece; mas la mano de los diligentes enriquece. El que recoje en el verano es hombre entendido; el que duerme en el tiempo de la siega es hijo que averguenza. Hay bendiciones sobre la cabeza del justo; pero violencia cubrirá la boca de los impíos".

Jehová nos invita a ser justos, diligentes y entendidos. El mismo nos dá ejemplo de justicia, diligencia y entendimiento por medio de la sabiduría e inteligencia. Nos pone todo en nuestras manos. Si aceptamos su invitación, nos promete que nunca padeceremos hambre, produciremos riqueza y sobre nuestra cabeza siempre habrá bendiciones. También le advierte a los impíos, a los negligentes y a los perezosos, que tendran iniquidad, pobreza y vergüenza y como si fuera poco, cuando expresen algo será la violencia la que aflore.

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