Aprobada mediante Resolución No.1441-9 de Julio de 1998 Del Ministerio del Interior de Bogotá - Colombia.

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Alguien decía en un artículo interesante: Un viejo interesante y positivo. No tiene espíritu de joven, sino un buen espíritu de viejo. Me parece que sin darnos cuenta, hemos hecho de la juventud un mito. Como si ellos fueran los únicos depositarios de lo bueno y únicos herederos de la esperanza. Cada etapa de la vida tiene su propio tesoro y a la vez su carga de dificultades.

Por ejemplo para la juventud de hoy, la crisis de identidad es un dilema que se resuelve consumiendo, teniendo capacidad de compra u divirtiéndose. Lo que eligen de eso, los caracteriza de los demás que se mueven entre los 16 y 25 años. Al no poder satisfacer esas tres cosas como ellos quieren, se sienten un CERO como personas y se deprimen como los "viejitos".

En el caso nuestro, los viejos vivimos observando, comparando y repitiendo tontamente "todo tiempo pasado fue mejor", pero ¿Acaso este tiempo actual en cierto sentido, no es mejor para nosotros? Tenemos mejores medicinas, tratamientos y soluciones que no conocíamos hace treinta años. Curioseamos un celular, un poco de computador, y qué decir de los nuevos transportes. La cocina, una nevera, un microondas, alimentos preparados. Cuando miramos los bebes, como nos hubiera gustado disponer de pañales desechables, comidas preparadas. Hay muchas razones para ser un viejo entusiasta.

Muchas sociedades valoran al anciano (ojo: podemos cuidar nietos y cocinar para el yerno) por su experiencia. Pero a veces nosotros mismos no nos valoramos. NOS HUNDIMOS EN LA SOLEDAD, EL SILENCIO, PENSANDO QUE ESTAMOS ACABADOS.

De ninguna manera, y menos si Dios está con nosotros. Mira a tú alrededor y ve que puedes hacer o decir por los tuyos, está disponible y confía en el Señor que si te tiene todavía con vida, es porque eres UTIL Y NECESARIA.

Cada etapa de la vida tiene su encanto, Y LA NUESTRA DE VIEJOS ES EXTRAORDINARIA SI LA SABEMOS VIVIR Y HEMOS SIDO ORDENADOS.

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