Aprobada mediante Resolución No.1441-9 de Julio de 1998 Del Ministerio del Interior de Bogotá - Colombia.

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La palabra Biblia procede del griego biblia (libros). El singular es “biblion”; “biblos” es una forma de biblion, y significa cualquier clase de documento escrito. Originalmente biblos significaba un documento escrito en papiro, una clase de papel fabricado con una planta egipcia.

 

Al antiguo puerto fenicio de Gebal (cerca del moderno Jebeil, unos 40 kilómetros al norte de Beirut) los griegos le cambiaron el nombre por Biblos (Biblus) porque era una ciudad famosa por la fabricación de papiros para escribir. Además, los habitantes de Biblos se hallan entre los primeros que iniciaron la evolución de la escritura e inventaron uno de los primeros alfabetos. Era por tanto natural que los griegos llamaran al lugar “Biblos” y siglos más tarde, al inventarse el códice (un libro con páginas dobladas en forma de acordeón), persistió el término y llego a significar “Libro”. Nuestra palabra “Biblia” significa simplemente un “libro”.

Ciertamente la Biblia es el libro de los libros. Es el compás que nos enseña la dirección correcta; es el mapa que nos traza el camino a Dios; es el telescopio que nos declara el plan divino para el futuro; es la luz del mundo; es lo que da belleza, vigor y hermosura al que la lee y la sigue.

La Biblia considerada hoy, como el libro más vendido y más leído en el mundo, es el único cuyo autor mantiene presente hasta el día de hoy. Sus mensajes aun han cautivado y cambiado a muchas personas, pero pocas han puesto en práctica sus palabras.

Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.” Josué 1: 8


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