Aprobada mediante Resolución No.1441-9 de Julio de 1998 Del Ministerio del Interior de Bogotá - Colombia.

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La Paz la hemos perdido desde los tiempos de Adán y Eva. En el mismo momento en que ellos comieron del fruto prohibido se dieron cuenta de que estaban desnudos, empezaron a culparse el uno al otro; GÉNESIS 3:12-13 y así empezaron los conflictos en el pacifico huerto el planeta de Dios.

 

Lamentablemente todos sus descendientes incluyéndonos a nosotros hemos caído y seguido su mal ejemplo, nos culpamos unos a otros de nuestras malas decisiones y nos enojamos cuando nadie acepta el error.

El culpar a otros de nuestra infelicidad la cual destruye familias, iglesias y a veces naciones genera que no podemos hacer una reconciliación verdadera porque estamos preocupados en echarles la culpa a los demás.

Acaba de pasar la navidad que es una época de paz. El antiguo testamento relata la historia de cómo preparó Dios el escenario para la entrada del príncipe de la PAZ. Nos ha nacido un niño, a ese niño se le ha dado el poder de gobernar; y se le dieron estos nombres Consejero, Admirable Dios, Invencible, Padre eterno, Príncipe de Paz. Él se sentará en el trono de David y reinará sobre todo el mundo y por siempre habrá Paz (Isaías 9: 6-7) "9:6 Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.

9:7 Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto."

Jesús vino a detener el ciclo del pecado, Dios hizo por medio de Cristo que todo el universo volviera a estar en paz con ÉL y esto lo hizo por medio de la muerte de su Hijo en la cruz. En vez de vivir culpándonos los unos a los otros por todos los problemas que a diario causamos, Él cargo la culpa por nosotros.

Ahora solo quiere seguidores que al haber recibido su perdón quieran que otras personas le reciban también. Si aceptamos verdaderamente el perdón de Dios ya solo queremos que el mismo perdón también alcance a otros. Cuando vivimos en paz con Dios queremos hacer las paces con los demás y vivir en armonía con los hermanos.

Gracias Dios por esa paz que solo tú nos das y que nos permites tener para dar a otros.

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