Aprobada mediante Resolución No.1441-9 de Julio de 1998 Del Ministerio del Interior de Bogotá - Colombia.

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Dios quiere una descendencia para Él.

Frecuentemente vemos noticias a cerca de innumerables casos de delincuencia cometidos por niños y jóvenes que aún no cumplen la mayoría de edad. Ya no es extraño escuchar a cerca de adolescentes que cometen asesinatos, violaciones, robos y demás actos de agresión. Esto evidencia una descomposición social que empieza a gestarse desde temprana edad y que muestra un deterioro generalizado al interior de la familia.


Esta situación además de preocuparnos nos genera varias preguntas: ¿Quién debe arreglar el problema? Quienes somos padres nos preguntamos ¿Cómo proteger a nuestros hijos para evitar que sean negativamente influenciados por amigos o la sociedad?


La Biblia nos da una respuesta contundente:


"El estableció testimonio en Jacob,
Y puso ley en Israel,
La cual mandó a nuestros padres
Que la notificasen a sus hijos;
Para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán;
Y los que se levantarán lo cuenten a sus hijos,
A fin de que pongan en Dios su confianza,
Y no se olviden de las obras de Dios;
Que guarden sus mandamientos,
Y no sean como sus padres,
Generación contumaz y rebelde;
Generación que no dispuso su corazón,
Ni fue fiel para con Dios su espíritu." Salmo 78:5-8

En esencia lo que la Biblia indica es que la descomposición social surge cuando las familias de una sociedad se olvidan de Dios y no obran de acuerdo a los principios establecidos por Él. Aquí el salmo 78 deja claro que el Señor responsabiliza a los padres, pues son estos los que tienen el deber de notificar a sus hijos a cerca de las normas y estatutos que Dios ha comunicado y enseñarles a guardar todos sus mandamientos.

El problema está en que los hijos sólo aprenderán a guardar los principios de Dios en la medida que ven a sus padres guardarlos también, así que la salida fácil de muchos padres ha sido tratar de delegar su responsabilidad en el colegio, la iglesia o el gobierno. A esta situación Dios le tiene un nombre: "generación contumaz (obstinada) y rebelde"

Esto quiere decir que debemos ser consecuentes con nuestras acciones como padres y dar ejemplo a nuestros hijos. Por ejemplo si la Biblia nos habla sobre no mentir y estamos haciendo lo no debido, entonces ¿Con qué ejemplo le estamos transmitiendo a nuestros hijos? Los expertos en la conducta infantil nos ayuda a aclarar un poco el mensaje "Si hay problemas en los hijos rebeldes probablemente hay problemas de padres desordenados". El niño debe ser formado por usted.

La Biblia nos da varias razones por la cuál darle fundamento espiritual a nuestros hijos. Dice el salmo "A fin de que pongan en Dios su confianza,
Y no se olviden de las obras de Dios". Esto permite que el niño crezca con una consciencia de la existencia de un Dios capaz de sustentar su vida y suplirle en sus necesidades, pero con la condición de hacer la voluntad de Dios y no olvidarse nunca de Él. Este principio sembrado en la vida de una persona desde la niñez le evitará ser influenciado por los actos negativos de una sociedad en descomposición.
La tarea de los padres va más allá de transmitir conceptos y enseñar valores; esto es importante, pero además deben tomar ejemplo del Padre Celestial, el cuál instruye, corrige, forma y fundamenta a sus hijos en un entorno amoroso y justo. Asimismo Dios espera que los padres cumplan su tarea de formar a los hijos dedicándoles tiempo, siendo amorosos con ellos, bendiciéndoles, disciplinándolos y sembrándoles el fundamento principal de sus vidas, el cual será amar a Dios y ser fiel a Él por siempre.

Algo para recordar: Israel quiso hacer su propia historia pero sin Dios. Del mismo modo nuestra sociedad ha querido excluir a Dios de sus vidas enseñando a las nuevas generaciones principios humanos acomodados a las circunstancias. El resultado siempre seguirá siendo el mismo; el fracaso de la familia y la descomposición social.

"Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos". Oseas 4:6

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